El nuevo perfil de los ingenieros del mañana

La UTN Buenos Aires se encuentra en el centro del debate sobre las capacidades que sus graduados deben desarrollar para insertarse en un mercado laboral complejo, dinámico y cada vez más globalizado.

Publicada el 15 de octubre de 2015. Categorías: Estudiantes, Graduados, Institucional, Todas las noticias.

La UTN Buenos Aires se encuentra en el centro del debate sobre las capacidades que sus graduados deben desarrollar para insertarse en un mercado laboral complejo, dinámico y cada vez más globalizado.

Despertar vocaciones tempranas en ingenierías, en estudiantes del colegio secundario, es uno de los objetivos del Plan Estratégico de Formación de Ingenieros (PEFI), lanzado por el Ministerio de Educación de la Nación en 2012. Allí se consigna un diagnóstico que tanto la Universidad como los diversos sectores de la Industria habían ido planteando en distintos espacios propiciados para discutir la formación de ingenieros y sus ámbitos de profesionalización, como es el Consejo Federal de Decanos de Facultades de Ingeniería (CONFEDI).

Pero lo que ha ido variando, a la par, es el perfil del graduado de Ingeniería. Ponderado en la agenda educativa del Estado, alentado por programas y becas, exigido por un mercado laboral cada vez más competitivo y específico, los ingenieros han internalizado conceptos que han colaborado a construir un perfil profesional cosmopolita, de fuerte preocupación por el desarrollo sostenible, y atento a diseñar soluciones que resuelvan dificultades a los distintos sectores sociales.

Si bien no existen datos estadísticos de estas variaciones, hay casos concretos que empiezan a demostrar denominadores comunes, y que se asientan en aspirantes y estudiantes de Ingeniería.

“Nuestros alumnos han incorporado en estos últimos años características que determinarán su perfil y, por ende, el impacto de su trabajo en la sociedad. – Ing. Guillermo Oliveto, Decano de la UTN Buenos Aires-. Entre estas competencias, se destaca la vocación emprendedora que, con muchísimo esfuerzo, se cultiva en los alumnos desde los primeros años de sus carreras; la fuerte impronta tecnológica; la vocación por la investigación y la enseñanza; y una marcada preocupación por el desarrollo sostenible y la mejora de la calidad de vida”.

Sumadas a la incorporación de materias electivas que abordan estas cuestiones, la Facultad ha ido diseñando, a lo largo de estos últimos años, herramientas que fortalecieron y profundizaron en estas áreas, convocando a especialistas y promoviendo la participación de estudiantes.

En relación al impulso al emprendedorismo, sumado al trabajo del Centro de Emprendedores de la UTN Buenos Aires, se pueden mencionar actividades que han tenido sede en la Facultad como el TEDxUTN; el concurso 24hs de Innovación; el Rally Latinoamericano de Innovación; y el BAGovJAM, entre otros.

En cuanto a políticas de incentivo y retención, pueden mencionarse programas como ENTROPÍA (orientado a ayudar a estudiantes de escuelas medias desfavorecidas a preparar el ingreso a la Universidad); el Sistema Integral de Tutorías, presentado en 2012; las jornadas Matemáticas en Movimiento; la Semana de la Ingeniería; y la articulación de charlas y actividades con colegios secundarios técnicos de la Ciudad, entre otras.

En función de promover la investigación, la UTN Buenos Aires ha consolidado herramientas como las becas de investigación para estudiantes, graduados e investigadores; la creación de la Unidad de Investigación y Desarrollo de las Ingenierías UTN.BA-CONICET (UIDI); la promoción del Doctorado en Ingeniería; y los semilleros de investigación en carreras como Ingeniería Electrónica, entre otros.

En orden a promover el desarrollo sustentable y la preocupación por el impacto medioambiental, se llevaron a cabo actividades como la Jornada de Energías Renovables; el Seminario sobre Huella de Carbono; las Jornadas de Energía Sustentable y Medio Ambiente; y se impulsaron grupos de investigación, como el de Aprovechamiento de la Energía Undimotriz, y el de Utilización de Biocombustibles Alconafta E25, entre otros, tendientes a transferir conocimiento a estas áreas de interés.

Finalmente, y en orden a fomentar la inclusión social y fortalecer el vínculo con la comunidad, la Facultad ha ido organizando programas como Inclusión Digital, que se propone reducir la brecha tecnológica y digital que existe entre los adolescentes residentes en la zona de Campus, fortalecer sus capacidades de desarrollo y apropiación de las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC); la intervención de la carrera de Ingeniería Civil en proyectos comunales para evitar las inundaciones en la zona de Campus; la introducción de Prácticas Profesionales Supervisadas (PPS) para estudiantes de Ingeniería Industrial, en el marco del programa Impulsar Piletones, que propone el desarrollo de un Centro Productivo e Incubadora de Empresas de Base Social; las Jornadas Ingeniería y Sociedad (JISO), realizadas en 2014 con motivo de iniciar un ámbito de reflexión sobre el rol de las Ciencias Sociales en la formación del Ingeniero; la creación de un Comité de Equidad de Género, atento a fomentar políticas educativas más equitativas para mujeres y varones; y las propuestas orientadas a responder demandas sociales que hoy integran la agenda nacional, como es el desarrollo de un sistema de transporte ferroviario nacional, para el que la Facultad, a través del Grupo de Estudios en Transporte y Tecnología Ferroviaria, llevó a cabo actividades y jornadas, y propuestas de formación como el flamante posgrado en Ingeniería en Transporte, que espera el año que viene formar su primera cohorte.

Entrevista

Entrevista 1 (1)

Ing. Daniel Morano, Coordinador del Plan Estratégico de Formación de Ingenieros (PEFI) de la Secretaría de Políticas Universitarias, Ministerio de Educación de la Nación.

“Es necesario formar ingenieros multiculturales”

  • Durante los últimos años, la Ingeniería ha entrado en la agenda del Estado como necesidad específica. ¿Qué perfiles y competencias tiene este profesional que hoy se demanda?

Históricamente la Ingeniería argentina formó ingenieros con un muy alto nivel de conocimientos y capacidades técnicas y tecnológicas. Este nivel se ha mantenido en los últimos años, introduciendo los cambios necesarios que exige la rápida evolución tecnológica, que deben ser permanentes, en particular en las tecnologías aplicadas. Sin embargo, para un profesional de la Ingeniería la formación disciplinar no es suficiente.

La exigencia actual del ejercicio de la profesión lleva a la necesidad de una actualización permanente, por lo que es necesario generar competencias para que el Ingeniero esté preparado para aprender a aprender; que en cualquier actividad que desarrolle tenga en cuenta las implicancias ambientales y sea capaz de evaluarlas adecuadamente; que tenga capacidad de innovación para avanzar en mejora continua o en algunos momentos pueda generar soluciones disruptivas; y que, además, no sólo puedan conseguir empleo; sino que sean capaces de generarlos a través de su capacidad para desarrollar emprendimientos.

Es necesario, entonces, formar ingenieros multiculturales, con capacidad de interactuar en equipos interdisciplinarios; con manejo de las herramientas computacionales y telecomunicacionales; y con una continua actitud proactiva.

Todo esto debe ser fuertemente incentivado desde el proceso formativo, para que cada estudiante, durante el grado o en el marco de la formación continua, pueda lograr y mejorar continuamente estas competencias.

En eso se está trabajando desde hace algunos años en todas las facultades de Ingeniería del país; en algunos casos con proyectos de alcance nacional, como la formación en capacidades emprendedoras, pero aún es un camino que no se ha recorrido en su totalidad.

  • ¿A qué se debe esta caracterización?

Fundamentalmente, a los cambios producidos en los sistemas productivos y de generación de servicios. Hoy el Ingeniero debe desarrollar su tarea teniendo en cuenta tres dimensiones básicas: la operativa, la estratégica y la organizativa social.

Lo operativo implica que debe tener capacidad para realizar la tarea, el control de la gestión, planificar sistemas de mejora continua e interactuar en la virtualidad.

La dimensión estratégica le exige comprender su rol con el foco puesto en el cliente (finalidad, contexto y plan de trabajo); y estar atento a la creación de nuevos negocios.

La dimensión organizativo-social le exige la capacidad de trabajo en equipo, interactividad y multiculturalidad.

Por ello es necesaria la formación de un profesional basado en dos bases, la tecnológica y la personal.

La base tecnológica exige que tenga en cuenta la capacidad de entender, aprehender y aplicar la complejidad creciente de la tecnología; tener habilidades gestionales; manejo de idiomas; utilización de herramientas virtuales; y trabajo distribuido.

La base personal exige el ir desarrollando competencias, entendidas éstas como un conjunto de habilidades, actitudes y aptitudes, que le permitan durante el desarrollo de su trabajo replantearse de modo continuo el qué hacer y el cómo hacerlo; actitud de cambio; compromiso e involucración; autonomía e integración; capacidad de actuar con autonomía y bajo presión; madurez y riqueza emocional; y apertura a la internacionalización y a la integración cultural.

  • ¿Cómo pueden afectar estos cambios en la necesidad de despertar vocaciones tempranas? ¿Puede articularse con la Escuela Media?

Es un gran desafío el lograr, a través de distintas acciones, que los niños y los jóvenes, no sólo vean la tecnología como herramientas aplicativas; sino que ellos mismos pueden ser parte de su concepción, diseño e implementación.

Esto tiene que asentarse en el marco de un modelo de desarrollo de país y de región, que es capaz de diseñar tecnología y no sólo de consumirla o utilizarla.

El sustento básico para lograrlo es contar con un número creciente de profesionales y técnicos capaces de llevarla adelante; y de allí la imperiosa necesidad de despertar vocaciones tempranas.

De acuerdo a estudios realizados en varios países, se considera que las vocaciones despiertan entre los 9 y 11 años, razón por la cual es importante el formar adecuadamente en los niveles previos educativos; en la primaria y luego reforzar en la secundaria.

La Universidad, y en particular las facultades con carreras científicas y tecnológicas, tienen un rol fundamental en este sentido; no sólo en despertar vocaciones tempranas en los alumnos, sino también colaborando con la formación de los docentes y llevando adelante acciones conjuntas.

Esta tarea hoy forma parte de la agenda de trabajo de prácticamente todas las facultades con carreras científicas y tecnológicas, siendo necesario continuar consolidando e incrementando estas acciones y, fundamentalmente, generando acuerdos macros entre la nación y las provincias para facilitar la gestión de estos proyectos.

  • ¿Cómo se trasladan estas nuevas inquietudes al Plan Académico?

Es un tema muy complejo, porque es necesario sopesar adecuadamente los contenidos y las metodologías de enseñanza y aprendizaje para proponer planes de estudio viables de ser realizados en los tiempos teóricos por los estudiantes.

Un tema básico e imprescindible es la formación docente para lograr que a lo largo de ese plan de estudios los alumnos no sólo se formen disciplinarmente; sino que transversalmente incorporen las competencias necesarias, exigidas a un profesional de la Ingeniería.

El rol del CONFEDI es fundamental porque, como ocurrió con la acreditación, es el ámbito adecuado para debatir y luego establecer los parámetros de logro; para que cada facultad, en su contexto y sobre la base de lo ya desarrollado, pueda definir planes estratégicos y de trabajo que les permitan avanzar en este sentido. Y fundamentalmente contando en cada actividad con el apoyo y la interrelación con la totalidad del sistema nacional de formación de ingenieros.

  • ¿Cuál es el rol del Estado en este nuevo escenario?

En general, estos planes de mejora continua y adaptación de planes de estudio requieren de planes de trabajo con presupuestos específicos.

Para ello son necesarias metas académicas definidas y acordadas, en una primera instancia a nivel CONFEDI; y luego enmarcadas en las políticas públicas; y que se continúe con los programas de mejoramiento, para que cada facultad presente proyectos específicos tendientes al logro de esas metas preestablecidas.

  • ¿Se trata de un fenómeno regional, mundial? ¿Hay alguna experiencia en otro país o región que se esté evaluando como caso modelo?

Es un fenómeno mundial. En todas las organizaciones mundiales o regionales de formación de ingenieros los temas prescriptos forman parte de la agenda actual; así como el aseguramiento de la calidad de los procesos formativos.

Argentina forma parte activa de estos organismos, presidiendo durante 2015 la Federación Internacional de Educación de Ingeniería (IFEES) y la Asociación Iberoamericana de Instituciones de Enseñanza de la Ingeniería (ASIBEI).

El reconocimiento de los pares a la Argentina se debe, en gran parte, a la política sostenida por la Argentina durante la última década, para la mejora continua de la formación de ingenieros; atento a que todos los países, en el marco de las particularidades de sus sistemas educativos, están trabajando en el mismo sentido.

En el caso particular de Iberoamérica, ASIBEI presentará en el mes de noviembre de 2015 el documento acerca del perfil deseado del Ingeniero Iberoamericano, para que sirva de guía para cada país miembro y de base para acuerdos de reconocimientos académicos y profesionales. Este documento planteará los conocimientos y las competencias necesarias que deberá tener un ingeniero en cuatro dimensiones: académica, profesional, ambiental y social.

Entrevista II 

Nota de Tapa Entrevista 2

“Hay que poner esfuerzo, constancia y pasión para vencer las barreras con las que llegás”

Gabriel Limachi Zuñagua es estudiante de cuarto año de la carrera de Ingeniería Industrial; y por segundo año consecutivo participa como tutor de ENTROPÍA, programa de capacitación y nivelación de la UTN Buenos Aires orientado a estudiantes que se encuentran cursando el último año del nivel secundario en escuelas públicas.

En su rol de tutor, el futuro Ingeniero destaca que “la mayoría de los estudiantes no está muy seguro de lo que se trata la Ingeniería. Muchos imaginan en dónde les gustaría trabajar, y cómo; y a partir de allí buscan una carrera que les permita alcanzar ese objetivo”.

En ese sentido, el tutor de ENTROPÍA asegura que “los aspirantes ingresan a la Facultad, alentados por un profesor, en general Ingeniero” y relata su propia experiencia a la hora de elegir la carrera: “Me inspiró un profesor del colegio en el que estaba. Yo tenía la idea de ser técnico mecánico, trabajar en un taller con un torno; y él, que era Ingeniero Mecánico graduado de esta Facultad, me fue hablando de estudiar Ingeniería; me convenció de que podía, y yo mismo me pregunté: ¿Puedo?.

“Cuando entré no sabía, primero, si iba a ingresar; y después si iba a poder terminar. Porque yo era malo en Matemáticas; y todos te dicen que, para hacer Ingeniería, tenés que saber mucho de Matemáticas. Yo no creo que sea así; si a vos te gusta la carrera y estás enamorado de ella, no te tenés que desanimar con lo que falta. Tenés que poner esfuerzo, constancia y pasión para vencer esas barreras con las que venís, en mi caso, desde el colegio. Eso es lo que le quiero transmitir a los chicos y por eso integro el programa, -expresa-. Las circunstancias económicas te desaniman, pero se puede. Yo vengo de una familia muy humilde, de nueve hermanos. Mis padres no terminaron el colegio secundario, y yo voy a ser el primer profesional de la familia”.

Para este estudiante, el principio de la carrera costó bastante: “El primer año fue muy duro, porque estaba haciendo una pasantía y no venía acostumbrado al ritmo de estudio universitario. Me costó mucho. Decidí dedicarme solo a estudiar”, dice, y agrega que está ayudando a uno de sus hermanos menores a preparar su ingreso: “Él tiene en claro algo que yo fui pensando en estos años; sabe que quiere ser su propio jefe, no entra con la idea de trabajar en una empresa, como si entré yo, con ese sueño. Ahora sigo soñando con trabajar en una gran empresa; pero para poder aprender y en un futuro no muy lejano poder construir algo propio”.

Gabriel advierte que nunca se imaginó que iba a participar de un programa como ENTROPÍA y cuenta que, al poco tiempo que se postuló para ser tutor, tuvo una reunión con integrantes del Área de Desarrollo Social de la Facultad: “Les conté mi experiencia, y que me motivaba ayudar a los chicos porque yo pasé lo mismo, -afirma-. Estaba desconectado de la parte más social de mis estudios, y creo que esta experiencia me va a ayudar a crecer como persona y como profesional. Ver ingresar a los chicos que están en ENTROPÍA es una satisfacción muy grande; para mí son como hermanos menores. Al ver que ingresan después de tanto esfuerzo, uno se siente parte de ese logro”.

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