Investigadora de la Facultad logró fortificar calabaza con hierro para combatir la anemia

El desarrollo obtuvo una mención especial en el “Premio Arcor a la Innovación”.

escalada pla

La Ing. Marina Escalada Pla, graduada y docente de la UTNBA, desarrolló junto al grupo de investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) que dirige, un alimento a base de calabaza fortificada con hierro y probióticos, que permitirá combatir la anemia.

Escalada Pla es la directora del proyecto “Desarrollo de un alimento a base de calabaza fortificada con hierro y probióticos” recibió una mención especial del “Premio Arcor a la Innovación”.

El concurso, organizado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, busca premiar a proyectos que presenten alguna innovación para el procesamiento de alimentos.

“En esta oportunidad buscaban formulaciones que beneficiaran algún grupo de población vulnerable, como es el caso de la población afectada por anemia que en particular la prevalencia está en niños y en mujeres en edad reproductiva”, explicó Escalada Pla.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la anemia afecta a 1620 millones de personas, lo que representa el 24,8 por ciento de la población mundial. Su mayor incidencia se registra en niños en edad preescolar y en mujeres.

“La intención del proyecto es hacer un aporte para la población con déficit en este mineral. El desarrollo de este tipo de alimentos fue un capítulo de mi tesis doctoral hace mucho tiempo, y luego una estudiante de la Maestría en Tecnología de los Alimentos de la UTNBA vino a hacer la tesis en el grupo de investigación. Ella mejoró el proceso que yo había hecho para incorporar hierro en el tejido”, explicó la Directora del proyecto.

“Luego –continuó- obtuvo una beca del CONICET para seguir su formación y hacer un Doctorado, por lo que seguimos apostando con otras formulaciones, siempre con calabaza y hierro, pero con otros promotores de la absorción de este mineral. De todos los resultados que fuimos obteniendo en el laboratorio hicimos este proyecto que presentamos y que ganó una mención, gracias a la cual estamos tratando de obtener, a mayor escala, lo que habíamos logrado en el laboratorio”.

La investigación

La graduada de la UTNBA eligió desarrollar su investigación sobre calabaza porque es un alimento económico, del cual hay oferta durante todo el año y porque “después de la lactancia es el primer alimento que se le da a un bebé. A lo largo de nuestra vida nos acostumbramos a este tejido y de alguna manera lo aceptamos. Y cuando uno intenta fortificar alimentos, busca que se trate de alimentos aceptados porque va a ser más fácil que lo incorpore. Eso es muy importante”, destacó.

Para fortificar la calabaza, primero se corta, se realiza una cocción y luego se impregna el mineral en el tejido. Durante la impregnación, los investigadores incorporaron vitamina C y probióticos, “que son un grupo de bacterias acidolácticas benéficas en la digestión que normalmente se las suministra a través de productos lácteos. Pero para aquellas poblaciones que no tienen acceso a los lácteos o intolerantes a la lactosa, pensamos cómo incorporar probióticos en otras matrices como los vegetales. Esa fue la propuesta, era un desafío porque hay que incorporar esos aportes en la matriz”, sostuvo Escalada Pla.

Próximos pasos

A partir de la mención obtenida en el concurso, los investigadores pudieron iniciar una segunda etapa: “pasar del laboratorio en donde teníamos lotes de 300 gramos, a la planta piloto en la que tratamos de simular las condiciones en una planta industrial y realizamos producciones de 8 kilos. Cuando se logra el producto que obtuviste en el laboratorio, podés trabajar en esas cantidades, lo cual es auspicioso”.

El grupo de investigación espera ahora que alguna empresa se interese en el desarrollo, “mientras tanto recabamos la mayor cantidad de datos posibles para cuando llegue el momento de la transferencia”, sostuvo.

Nuevas líneas de investigación

Al pasar a escala piloto, los investigadores comenzaron a delinear nuevas líneas de investigación: “se nos juntaban bastantes subproductos de calabaza, desde la cáscara hasta trozos que habían quedado fuera del tamaño estándar, por lo que estamos trabajando en otras propuestas, tratando de caracterizar esos subproductos y de encontrarles nuevas aplicaciones, como por ejemplo, ingredientes funcionales para incorporarlos en otras formulaciones de alimentos para aprovechar todos esos nutrientes. La propuesta final que tenemos que ofrecer tiene que ser sustentable, es decir, que aproveche al máximo posible el fruto”, explicó.

La investigadora explicó que su trabajo busca lograr que el cuerpo asimile nutrientes y en este caso un mineral como el hierro, través de alimentos en lugar de fármacos.

Fuente foto: MinCyT.