Graduado tecnológico dicta clases a quienes quieren terminar el secundario

A pesar de no ser docente, se ofreció para dictar clases por la falta de docentes para escuelas nocturnas.

Albanese

El Ing. Electrónico Alejandro Albanese es veterano de la Guerra de Malvinas y graduado de la UTNBA; desde septiembre dicta clases en una escuela de La Boca a personas que quieren terminar el secundario, por su convicción de que la educación tiene “un poder transformador” y porque supo que faltaban docentes: “Me acerqué a dar una mano”.

Albanese dicta clases de Matemática y Física en horario nocturno, en una escuela pública con orientación en Administración Pública: “Estoy dando clases a la noche a personas que no han podido terminar sus estudios y lo quieren hacer como método de progreso, para mejorar su calidad de vida y completar una asignatura pendiente en su vida que es terminar el secundario. Y yo me propuse como docente, a pesar de no serlo, porque ante la falta de docentes quise dar una mano”.

El graduado de la UTNBA explicó que en sus clases busca transmitir a sus alumnos que el estudio es una herramienta fundamental de transformación de su futuro: “Es una secundaria nocturna, con realidades complejas y diversas, entonces marcarles que es fundamental el estudio para todos también es una contribución; no solamente dar la materia sino profundizar el concepto de que el estudio es una herramienta que les va a permitir abrir otras puertas, seguir estudiando”, sostuvo.

El colegio en el que Albanese dicta clases tiene un programa reducido, por lo que en lugar de dictarse en cinco años se hace en tres, “pero le ponen energía porque son muchas horas las que pasan ahí y la mayoría trabaja o tiene sus obligaciones y demás. Es una experiencia muy interesante”, aseguró.

La edad promedio de sus alumnos es de 30 años, aunque algunos alumnos tienen 20 años y otros 50, por lo que muchos de ellos quieren finalizar sus estudios para buscar mejores oportunidades laborales o continuar sus estudios, y otros lo hacen por satisfacción personal.

“Siempre tuve esa necesidad de servir al otro, y a esta edad en la que uno puede transmitir, que siente que pasa la posta, que conoce, que tiene experiencia y que puede ayudar a otros, me anoté en el Gobierno de la Ciudad y dije: Acá estoy, me ofrezco para dar clases de lo que pueda dentro de mi especialidad para hacer frente a la carencia de docentes. Me convocaron y empecé a dar clases en septiembre”, explicó Albanese.

Uno de los mayores desafíos que presenta la educación en horario nocturno es el ausentismo y el abandono: “Tengo dos cursos. La edad es bastante variada y con realidades muy complejas, con una tendencia al ausentismo fuerte. Los alumnos tienen otras prioridades en su vida, como el trabajo, que es muy inestable y muchas veces salpicado. Entonces hay una tendencia a abandonar. Es una realidad interesante porque por un lado están convencidos de que quieren estudiar para transformar su realidad. Pero por otro lado sienten que les cuesta mucho, que están poco motivados muchas veces, sienten que hay otras prioridades y otra realidad que tienen que atender primero. Entonces si les aparece un trabajo mejor o el cuidado de sus hijos, o determinadas cuestiones, el estudio pasa a un segundo plano”, explicó el graduado de la UTNBA.

En ese sentido, Albanese consideró que “para esta población la Universidad es algo inalcanzable. Creo que el desafío es convencerlos de que pueden, y la verdad es que los resultados han sido fantásticos. En poco tiempo yo pude apreciar cómo pueden incorporar conocimiento, transformar lo que conocen, desenvolverse y resolver situaciones complejas. Hay que fortalecer al sistema educativo, ya que en estos años ha bajado un poco la exigencia. Deberíamos poder subirla. Me parece que el sistema educativo es la herramienta indispensable para la transformación”.