#MujeresTecnologicas “Cuando tenga mi título y vaya a buscar trabajo, va a pesar la diferencia”

Alejandra Montañez Aparicio, estudiante de Ingeniería Electromecánica en UTN La Rioja, será la segunda graduada de esta Casa de Altos Estudios que se reciba en la especialidad; la primera y única mujer que cursó la carrera se graduó hace veinte años.

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Alejandra Montañez Aparicio, estudiante de Ingeniería Electromecánica en UTN La Rioja, será la segunda graduada de esta Casa de Altos Estudios que se reciba en la especialidad; la primera y única mujer que cursó la carrera se graduó hace veinte años.

 ¿Cómo fue que decidiste estudiar Ingeniería Electromecánica?

Cuando estaba terminando la secundaria, una profesora de Matemáticas me comentó sobre el Instituto Balseiro. Yo no sabía qué estudiar, pero me enteré que había muchas carreras, entre ellas la de Ingeniería Nuclear, y me llamó mucho la atención.

A mí siempre me gustó mucho la Matemática, la Física y la Química, y averigüé de la carrera. Me pedían que estudiara dos años de otra Ingeniería. Yo busqué las Universidades que dictan Ingeniería en La Rioja y llegué así a la UTN, que enseña tres Ingenierías: Electrónica, Civil y Electromecánica.

Elegí por la que más creía que se parecía a la nuclear. En la medida que empecé a cursar, me encantó la carrera. No es que se desvaneció la ilusión de estudiar Ingeniería Nuclear, sino que nació otro, que era el de obtener el de obtener el título de Ingeniería Electromecánica y quedarme en mi provincia.

¿Cómo transitaste el desarrollo de tu carrera Universitaria en una especialidad en la que prácticamente no hay mujeres?

En la secundaria no noté diferencia entre hombres y mujeres; estudié en una escuela mixta. Luego cuando hice el curso de ingreso, y finalmente entré a la Facultad, me di cuenta que había muy pocas mujeres, sobre todo en la carrera que yo había elegido.

En mi Facultad las mujeres predominan en la carrera de Ingeniería Civil. En Electrónica hay pocas y en Electromecánica directamente no había. Cuando ingresó los profesores me decían “vas a ser la segunda”. La primera graduada mujer en Ingeniería Electromecánica se recibió hace veinte años.

Hace veinte años que no se recibe una mujer en Ingeniería Electromecánica en nuestra provincia.

¿En algún momento sentiste que tu condición de mujer tuvo incidencia ya sea en el campo laboral o académico?

No sé si tuve suerte, pero me tocaron compañeros y profesores que me acompañaron y me enseñaron cosas con las que no estaba familiarizada, como herramientas o enchufes. Tampoco era todo color de rosas, y alguna vez escuché un comentario sobre qué hacía ahí, o sentía la incomodidad de profesores que nunca habían tenido una alumna mujer. Pero no sentí maltrato en mi condición de ser mujer en el ámbito académico.

En lo laboral tuve una experiencia de una pasantía en una fábrica que querían hacer la experiencia de tener una empleada mujer. Y a mí me dio pánico, porque desde el primer año mis compañeros me decían “Vos no vas a ir a una fábrica, vas a ir a una oficina”. Esa comparación siempre la escuché. Como que la mujer está para trabajar en un cuarto, con aire acondicionado y nada más. Un trabajo de oficina, nunca de calle. Cuando estuve en la fábrica me trataron todos muy bien. Pero era una pasantía. Me da miedo pensar en cuando tenga mi título y encare un trabajo, ahí sí creo que va a pesar la diferencia.

¿Qué les dirías a mujeres que quieren estudiar esta carrera y aún no se han decidido? 

El esfuerzo y la capacidad intelectual, no tienen género. Hay que estudiar lo que uno ama, lo que a uno le apasiona. Si yo hubiera escuchado a todas las personas que me dijeron “no estudies electromecánica porque es de hombre” no sé dónde estaría en este momento. Y gracias a que seguí a mi corazón, estoy donde estoy: cursé la carrera en cinco años, hice pasantías, investigación, y actualmente soy Consejera en el Consejo Directivo por el claustro estudiantil. Un poco siento que a la hora de ser ingeniería, voy a tener que estar muy preparada para competir con un hombre.

Ser mujer no es ningún limitante. Si a una mujer le gusta ingeniería tiene que estudiarla. Es un campo muy lindo. Lamentablemente en nuestro país muy de a poco la mujer va ocupando cargos que tradicionalmente ocupaban los hombres. Pero que tenemos las capacidades, las tenemos.

Que se animen, es una carrera muy linda.

¿Cuáles son tus expectativas para los próximos años?

A mí me quedan nueve finales, y la tesis. Y mi sueño es especializarme en Alemania, y trabajar en una multinacional, donde se valore el esfuerzo que uno hace los siete u ocho años en que estás estudiando. Creo que todos, sin distinción de género meremos una oportunidad para demostrar que podemos ocupar cargos para los que nos preparamos.