“Si a nuestro ingenio le sumamos un propósito y pasión, los ingenieros podemos cambiar el mundo”

La Ing. Valeria Viva se graduó en 2001, es Directora y fundadora de la consultora Ser 2.0 y tutora de emprendedores en Academia Argentina Emprende. Asimismo, trabaja en diversas iniciativas por la igualdad de género y brecha digital.

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El pasado miércoles 11 de abril se llevó a cabo la cuarta colación de grado de 2018 en la UTN Buenos Aires. en esta oportunidad, la graduada Valeria Viva, se dirigió a los flamantes ingenieros con un discurso inspirador.

La Ing. Valeria Viva se graduó en 2001, es Directora y fundadora de la consultora Ser 2.0 y tutora de emprendedores en Academia Argentina Emprende. Asimismo, trabaja en diversas iniciativas por la igualdad de género y brecha digital.

 

Reproducimos a continuación su discurso:

 

“Sr. Decano Ing, Guillermo Oliveto,

Sres. Cuerpo Académico, Egresados, Familiares, amigos y todos los aquí presentes.

Gracias. Es un gran honor para mí estar acá hoy hablándoles a mis colegas de la querida Universidad Tecnológica Nacional (UTN). 

Voy a comenzar felicitándolos.  Alcanzar el título de ingenieros es un gran honor, pero por sobre todo es un ejemplo de compromiso, esfuerzo y perseverancia. Felicito especialmente al abanderado y sus escoltas, que hoy llevan nuestra bandera nacional por su búsqueda de la excelencia.  Ellos hoy son un ejemplo de la excelencia de la universidad pública, gratuita y laica para las futuras generaciones. En esta Casa de Estudios estamos muy orgullosos de ustedes.

Hace 17 años yo estaba sentada del otro lado, emocionada, recibiendo mi diploma en este mismo lugar.

Y mientras preparaba qué decirles, me puse a recordar en qué pensaba yo en ese momento: y la respuesta fue en NADA. La emoción, el orgullo y la felicidad colmaban mi ser.  Un sueño por el que venía trabajando duro por tantos años acababa de hacerse realidad.

Un sueño que requirió mucho esfuerzo y que me trae recuerdos de largas noches de estudio; de la felicidad de aprobar Análisis Matemático II; de quedarme dormida en el trabajo, en el colectivo o en donde sea; de algunas lágrimas; de pensar en dejar la carrera porque era demasiado y ya tenía un trabajo que me gustaba; de mis compañeros; de mis docentes; de mi mamá esperándome a las 12 de la noche con la comida y del orgullo de mi papá cuando aprobaba una materia.

Ser ingeniera me ha empoderado y me ha devuelto con creces todo el esfuerzo dedicado. Tuve la oportunidad de elegir siempre en donde trabajar, hice proyectos en 12 países, trabajé con  importantes empresas de diversas industrias: consultoría, tecnología, telecomunicaciones, banca, petrolera y  también en gobierno. Y soy muy afortunada por haber trabajado con excelentes profesionales de los que he aprendido muchísimo.

Pero lo que hoy quiero destacar es que la mejor parte de ser ingenieras e ingenieros es nuestra capacidad de crear, de resolver y por sobre todo, de generar impacto. 

Generar impacto es crear cambios reales en la sociedad, contribuir a mejorar aquello que nos parece mal, pero por sobre todo es llevar las ideas a la acción.  Y para hacerlo necesitamos un propósito que nos movilice y encontrarlo debería ser uno de nuestros grandes desafíos.

Podemos tener un excelente trabajo, que nos permita la posibilidad de aprender y desafiar nuestros conocimientos, de trabajar con personas que nos potencien, que nos enorgullezca, que nos plantee desafíos, que nos de cada mañana ganas de levantarnos para hacerlo y nos permita además vivir una vida cómoda. Pero lo más maravilloso que puede pasarnos es que en algún momento nos preguntemos ¿qué impacto estoy generando? ¿estoy trabajando por mi propósito?

El mundo de la tecnología avanza exponencialmente, nuevos puestos de empleo que aún ni conocemos ya son necesarios; la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, la industria 4.0 y tantos otros avances están cambiando el mundo en que vivimos. Pero la cantidad de ingenieros sigue creciendo de forma lineal. 

Cada uno de nosotros es un importante agente de cambio necesario para resolver los grandes desafíos de la humanidad; como la pobreza, la energía, el agua, el medio ambiente, la salud, la seguridad, el alimento y la educación. 

La ingeniería y sobre todo la ingeniería en la UTN, nos da las herramientas para buscar soluciones a problemas complejos y cotidianos.   Tenemos lo que el mundo necesita.

Y si cada uno de nosotros decide trabajar en alguno de esos problemas que nos rodean, o  apostamos por formar a otros, o nos convertimos en parte de alguna comunidad que trabaja por una causa; o inspiramos para que seamos cada vez más las ingenieras e ingenieros; aunque seamos pocos, podemos lograr un impacto exponencial.

Para conseguirlo no necesitamos ser revolucionarios creadores, cada uno de nosotros puede contribuir simplemente aportando sus conocimientos a su alrededor.  Pero para ello debemos ser capaces de observar el mundo que nos rodea y estar plenamente conscientes de todo lo que somos capaces de hacer con lo que hemos aprendido. 

Porque si a nuestro ingenio le sumamos un propósito y a ese propósito le sumamos pasión, los ingenieros podemos cambiar el mundo.

Muchas gracias”.