Al menos 26 graduados y estudiantes de la UTN participaron del desarrollo del SAOCOM 1-A

Doce de ellos pertenecen a la UTN Buenos Aires. El satélite es el desarrollo más importante de la historia aeroespacial argentina.

SAOCOM

Al menos 26 graduados y estudiantes de la UTN participaron de la construcción del Satélite Argentino de Observación Con Microondas (SAOCOM 1-A), que Argentina lanzó anoche desde la Base Vandenberg, de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, ubicada en California.

De los 26 Ingenieros y estudiantes de la UTN que participaron, 12 pertenecen a la UTN Buenos Aires.

El satélite fue puesto en órbita por un lanzador Falcon 9 de la empresa SpaceX. Doce minutos después del despegue, el SAOCOM 1-A se separó del lanzador, y se desplegaron los paneles solares de 12 metros cuadrados que posee. Y tres minutos después, se liberó la antena. Por estas horas se está realizando el despliegue de 7 paneles, una operación comandada desde tierra y que se extenderá por al menos 12 horas.

El Satélite

El SAOCOM 1- A es una satélite de órbita baja que permitirá recabar información sobre la humedad de los suelos, los cultivos y hasta la pesca ilegal en el Mar Argentino. Para el proyecto, perteneciente a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), intervinieron la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa Argentina Investigación Aplicada (INVAP), con desarrollos específicos.

El Proyecto, en el que se trabajó durante 11 años, forma parte de la misión SAOCOM, que “consta de dos satélites; el 1 A, lanzado ayer y el 1 B, que se lanza dentro de un año”, explicó el 10 de junio Fernando Hisas, Gerente de Proyectos de la CONAE, en declaraciones a Buenos Aires Tecnológica.

Con la información obtenida de los satélites se podrán generar mapas de precisión y de alta resolución de humedad del suelo.

Es un producto primario el que va a generar -está pensado básicamente en nuestra Pampa Húmeda-, a partir del cual se pueden hacer muchas aplicaciones, como evaluar momento adecuado para siembra y cosecha, entre otras”, sostuvo Hisas.

Otra de las aplicaciones del satélite es la prevención de incendios, y la previsión de inundaciones, “al medir la humedad del suelo se pueden detectar saturaciones de agua que, ante un pronóstico de lluvia, alertan sobre una posible inundación. Lo mismo ocurre con suelos muy secos que ante un pronóstico de sequía aumentan el riesgo de incendio”, explicó.

La vida útil de un satélite como el SAOCOM es de entre 5 y 7 años en promedio.

El Gerente de Proyectos de CONAE explicó que el desarrollo de los satélites SAOCOM comenzó a planificarse hace más de 20 años, cuando se desarrolló el Plan Espacial: “hubo una primera etapa en la que aprendimos a diseñar y construir un radar, nunca se había hecho en el país, y mucho menos para volar en el espacio. Eso llevó tiempo”, aseguró.

CONAE e INVAP no tenían experiencia en desarrollo de radares, lo que representó un desafío que requirió de una capacitación importante. “También hubo que aprender para definir con exactitud qué características queríamos que tuvieran estos radares. La medición de humedad del suelo es algo que no existe hasta el momento con el radar. Después hubo que resolver de algún modo cómo poner ese radar en el espacio. Y finalmente, construir los modelos de calificación y de vuelo”, recordó Hisas.

Los Protagonistas

En la construcción del satélite intervinieron al menos 26 ingenieros y estudiantes de la UTN. De la UTN Buenos Aires participaron: el Ing. Mecánico Omar Garonis; el Ing. Industrial Mariano Romero; los Ing. Químicos Francisco Cristiano, Andrea Lorenzo, Catalina Suglia. Rocío Cestau, Julieta Walker, Carolina Ozcoidi, Mariana Temprano y Fiorella Spatuzza; los Ing. Electrónicos Horacio Dhers y Alejandro García. De la UTN Facultad Regional Haedo intervinieron los Ing. Mecánicos Sergio Lingieri, Juan Pablo Frontera, Gabriel Cataldo, Horacio Quiroz, Daniel Palmerio; los Ing Aeronáuticos Maximiliano Dévoli, Giselle Villabrille, Federico Larco y Martin González Fuster; los alumnos Federico Antico y Gustavo Di Pasquale, de Ingeniería Mecánica, y Esteban Bisignano, de Ing. Aeronáutica. Y de la UTN Facultad Regional Pacheco participó el Ing. Mecánico Damián Sacchi.

La Ing. Andrea Lorenzo, Jefa Alterna del Proyecto ARAS (Antena Radar de Apertura Sintética), trabaja en la CNEA desde el año 1996 y en la UTNBA desde el año 1989.

“El objetivo del proyecto en CNEA es diseñar, fabricar, integrar y ensayar el principal instrumento del Satélite SAOCOM. Una antena de 10mx3.5m aproximadamente, es decir una superficie radiante de 36 m2”, explicó.

Una de las mayores satisfacciones que el proyecto dejó a la graduada de la UTNBA fue “la de trabajar en equipo en una sociedad muy individualista. Y concretar proyectos en el país que permitan aumentar el conocimiento, mejorar la calidad de vida de la gente y generar desarrollo y empleo localmente”.

“Una fortaleza del proyecto -continuó-  son los recursos humanos, ya que se logró, a partir de escasos conocimientos específicos en el área espacial, ir resolviendo todos los desafíos técnicos que se presentaron, nutrirse de los conocimientos de expertos extranjeros que actúan de revisores de la ingeniería”.

Rocío Cestau, Responsable de Aseguramiento de Producto del Proyecto ARAS (CNEA-CONAE) perteneciente al Proyecto SAOCOM, explicó que “dentro del grupo de Aseguramiento de Producto trabajamos en el desarrollo e implementación de programas de aseguramiento de la calidad, análisis de riesgos, revisión de documentación de ingeniería, supervisión de tareas procedimentales, control de procesos de fabricación, supervisión de ensayos de calificación y aceptación, seguimiento de no conformidades, control de contaminación, manipulación y almacenamiento de materias primas y productos riesgosos, para el proyecto de fabricación de la Antena SAR destinada al Proyecto SAOCOM”.

“Trabajar en aseguramiento de producto me permite conocer el proyecto de manera global interactuando constantemente con todos los grupos. Me ha enriquecido tanto a nivel profesional como humano. En este momento estamos en las etapas finales de la fabricación de la segunda Antena ARAS para el SAOCOM 1B”, agregó.

El Ing. Horacio Dhers, forma parte del Proyecto ARAS (Antena Radar de Apertura Sintética) – la antena que lleva incorporado el SAOCOM-: “estoy en lo que denominamos Fabricación y como estoy desde su inicio, mis funciones fueron cambiando. En un principio fue armar los laboratorios y los grupos de trabajo, y una vez que estos funcionaron quedé como jefe del grupo Mecanizados Metálicos”.

Para Dhers. La mayor dificultad que afrontó en el proyecto fue “lograr que las personas aprendan a trabajar en equipo, coordinadamente y eficientemente”.

La Ing. Fiorella Spatuzza formó parte del grupo de trabajo de ensayos de la Antena SAR por parte de la CNEA. “Realicé diversas tareas como: mediciones de peso, centro de gravedad y planitud sobre cada panel de la Antena SAR, inspecciones del estado final de paneles y módulos radiantes previo a su envío a las facilidades del Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT) y ensayos no destructivos a los insertos que vinculan la estructura de cada panel con los componentes activos del mismo (mecanismos, cajas de electrónica, cableado, etc.)”.

Spatuzza consideró que su formación en la UTNBA “fue muy importante a la hora de desarrollarme profesionalmente en el proyecto SAOCOM. Principalmente para generar el criterio técnico a aplicar en varios aspectos”.

El Ing. Horacio Quiroz, trabaja en la CNEA desde el año 1983 y participó de la construcción de la antena ARAS del proyecto SAOCOM desde que el organismo para el cual trabaja se sumó al proyecto.

“Mi actuación dentro del proyecto en principio fue el diseño conceptual de la estructura de la antena y el despliegue de la misma en el espacio, bajo las condiciones requeridas por CONAE (Reducido espacio de confinamiento en el lanzamiento, peso limitado, confiabilidad y robustez de diseño) para una Antena ARAS con una altura actual de 4 metros y 10 metros de longitud desplegada”, explicó Quiroz.

“Dentro de este marco –continuó- estuve al principio a cargo del grupo de ingeniería de Diseño de mecanismos y Configuración General, con el objetivo de hacer el diseño de los paneles estructurales. Este grupo se armó con personal técnico y profesional de la CNEA y el agregado de estudiantes de ingeniería de la UTN Facultad Regional Haedo, en sus últimos años de cursado. Los estudiantes se fueron graduando durante el avance del proyecto, y algunos siguieron su carrera profesional en otros ámbitos con la experiencia adquirida durante su paso por el proyecto. Siempre se buscó entre estudiantes de la UTN próximos a graduarse la fuente para los reemplazos de las vacantes que se iban generando, además de la recirculación interna en distintas áreas del proyecto”.

El Ing. Francisco Cristiano, Responsable de control de configuración del ARAS, lo que “comprende la gestión de los Desvíos y Waivers que se pueden dar dentro de la configuración de la antena. Es decir, el análisis del impacto y la interrelación entre los distintos grupos internos de trabajo o interfases externas afectadas. También comprende tareas sobre el control de las partes As built, codificación de las partes para su trazabilidad y otras tareas de apoyo al grupo de aseguramiento de producto”.

“En cuanto a la experiencia – continuó-, algo importante a recalcar es la buena predisposición por lo general entre los distintos organismos CNEA-CONAE-INVAP para la resolución de problemas, o la generación de alternativas u opciones antes los distintos escenarios de desafíos que se iban planteando”.

La Ing. Julieta Walker, forma parte del grupo de Aseguramiento del Producto en CNEA, en el que es responsable del seguimiento de No conformidades que ocurren durante el diseño, fabricación, ensayos, almacenamiento y/o transporte de los componentes que conforman la Antena Radar de Apertura Sintética.

“En el año 2014 conocí al proyecto SAOCOM a través la Ing. Andrea Lorenzo, quien era la responsable del grupo de Aseguramiento del Producto, porque fui alumna suya en la materia Ingeniería de confiabilidad operativa y riesgo. Luego de rendir el final, me invitó a participar de una entrevista para un puesto dentro del grupo”, recordó Walker.

“Haber participado de los ensayos de despliegue del modelo estructural que se realizaron en INVAP, fue una experiencia increíble. Fue muy emocionante vivir desde adentro el desarrollo de un proyecto de esta envergadura”, agregó.

Para el ing. Maximiliano Dévoli, miembro del grupo de desarrollo y ejecución de todos los ensayos ambientales y mecánicos de componentes y estructuras de la Antena SAR del Satélite SAOCOM, “entre otras tantas cosas importantes que tiene esta experiencia, destaco la cantidad de disciplinas que abarca este tipo de proyectos, donde todo se realiza de manera interdisciplinaria y surge un intercambio de conocimiento entre todas las áreas y temáticas específicas de la ingeniería. Se aprende mucho y es muy valorada la trasmisión de experiencias múltiples”.

El Ing. Hernán Garonis, Jefe del Departamento Calidad y Metrología de la Gerencia de Gestión de la Calidad de CNEA, destacó que “el trabajo realizado me llena de orgullo por el hecho de trabajar en un proyecto de semejante envergadura varios años, haber conocido un equipo de profesionales excelentes, que se armó con profesionales y técnicos de diferentes áreas de CNEA”.

“Las auditorias del sistema de gestión de la calidad según las normas internacionales ISO 9001, que nos realizaba la CONAE, junto a la verificación de cumplimiento de las normas internacionales espaciales, más los requerimientos propios de CONAE, fueron desafíos importantes a sortear”, recordó.

La Ing. Giselle Villabrille, miembro del Grupo de Estudio y Ensayos de Componentes Estructurales (EECE) de la CNEA, participó de los ensayos no destructivos en los paneles de la antena, por lo que “aprendí muchísimo en cuanto a materiales, tipos de mediciones, tolerancias, etc. Todo el proyecto ha sido un reto constante, pero creo que cumplir con las tolerancias es todo un desafío”.

Villabrille destacó, además, que la mayoría de las personas que participaron del proyecto son estudiantes o profesionales de la UTN, lo que “le da un plus”.

Por su parte, el Ing. Federico Larco también trabajó en la construcción de la antena, “en el área estructural y mecánica. Principalmente en los mecanismos que traban la antena cuando esta se despliega y en una estructura llamada ‘de interfase’ que vincula la antena SAR al cuerpo del satélite”.

Larco se sumó al proyecto cuando aún era estudiante de Ingeniería Aeronáutica en la UTN Facultad Regional Haedo, por lo que destacó “el aprendizaje técnico y una forma de trabajar e investigar, que es muy particular de esta industria. El grupo humano y el trabajo en equipo también fueron muy importantes”.

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