Graduada de Ingeniería Textil, mejor promedio 2017, fue reconocida por la Academia Nacional de Ingeniería

La Academia Nacional de Ingeniería le otorgó el reconocimiento este viernes, en la sede de la Academia Nacional de Medicina.

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Bárbara Bisignano, graduada de la carrera de Ingeniería Textil de la UTN Buenos Aires, recibió este viernes el premio “A los Mejores Egresados de Carreras de Ingeniería de Universidades Argentinas” que otorga la Academia Nacional de Ingeniería desde 1993.

El galardón busca distinguir anualmente a los egresados sobresalientes de las carreras de Ingeniería que se dictan en Universidades del país, sean nacionales, provinciales o privadas, reconocidas por el Estado Nacional.

Tras recibir el Premio, Bisignano agradeció la distinción y adelantó que está analizando continuar su formación en el exterior, aunque con la intención de regresar al país para retribuir al Estado por la educación pública y gratuita de calidad que recibí en UTN”.

¿Cómo supo que fue el mejor promedio de la UTN?

En la recibida de una de mis amigas de la carrera el Ing. Marcelo Olivero, Director de mi carrera, me comentó muy contento que había sido preseleccionada entre los mejores promedios de la Facultad Regional Buenos Aires. Al ser tan pocos alumnos en la carrera de Ingeniería Textil, la relación entre compañeros y con los profesores es muy cercana y cálida. Después, cuando la Academia Nacional de Ingeniería decidió otorgarme el premio, se contactaron conmigo por correo y también telefónicamente desde la Universidad y desde el Departamento de Ingeniería Textil para comunicarme la noticia. Tardé un rato en caer en la cuenta de lo que me estaban diciendo pero me puse contentísima.

¿Cómo lo recibió su familia?

Se emocionaron muchísimo. Me acuerdo que le escribí a mi mamá para avisarle, leyó el mensaje y no me contestó nada: ¡No había tiempo que perder! Empezó a reenviarle mi mensaje a todos nuestros conocidos, no sólo a mis hermanas, tíos, y primos; también a vecinos, amigos de la familia y a mis maestros y profesores de primaria y secundaria (ella es docente). Recién cuando terminó de divulgar la noticia llegó a responderme que estaba muy emocionada y orgullosa. Al rato empezaron a llover felicitaciones de todos aquellos a los que había contactado. Fue un momento muy emotivo (y algo cómico, también, cuando me enteré de todas las personas que habían recibido el mensaje).

¿Cuándo comenzó a estudiar?

Estudio desde que tengo memoria; pero si tuviera que focalizarme en mi formación en la UTN, diría que en octubre del 2011, cuando arranqué el curso de ingreso. En ese entonces, estaba finalizando el secundario. Me acuerdo el momento en el cual aprobé el módulo de ingreso y el profesor a cargo me dijo: “Bienvenida a la UTN”. Es un recuerdo muy feliz que tengo. Seis años después, estoy haciendo memoria de que ese mismo docente nos pidió durante el curso que lo fuésemos a ver una vez egresados si nos acordábamos de él; es un asunto pendiente que tengo.

¿En algún momento le costó más la carrera o dudó si era lo que quería hacer?

Creo que todos tenemos nuestros momentos de duda. En mi experiencia y en la de muchos compañeros vi que nos agarra cuando llegamos a la mitad de la carrera más o menos, en el tercer año. Antes de eso venimos con toda la energía y el empuje para aprobar las materias básicas y llegar a las más específicas, esas por las que entramos a la carrera. Si bien en la UTN tenemos materias introductorias, uno quiere llegar a ese punto en el cual se empapa de todo ese conocimiento específico. Una vez ahí, es lógico que algunas cosas puedan gustarnos más y otras menos, o resultarnos más complicadas o más naturales otras. También puede pasar que si uno trabaja esté agotado o simplemente que tenga un año difícil en lo personal. Pero uno tiene que conectarse con lo que lo motiva a seguir y darle para adelante. En mi caso, tuve la enorme suerte de formar parte de un grupo de excelentes compañeros y amigos, con los cuales nos dimos ánimos mutuamente en esos momentos de crisis. Con ellos avanzamos juntos en la carrera casi como un bloque y hoy en día ya estamos todos recibidos (después de 5 años -y meses más, meses menos- de carrera) y trabajando en el rubro.

¿Trabajó en paralelo al estudio?

Sí, siempre. El primer año de carrera trabajé como auxiliar docente en un colegio en el turno tarde y a partir del segundo año sumé un puesto en la secretaría de ese mismo instituto, por la mañana. Si bien la cursada podía resultar pesada por tener poco tiempo libre y estar algo cansada, por suerte los recesos escolares coincidían con las fechas de finales. Eso me permitía disponer de cierto tiempo extra para preparar los finales con el cual quizá otras personas que trabajan no cuentan si no es pidiendo un día de estudio. Cuando estaba en la mitad del tercer año, me contactaron del Centro de Investigación y Desarrollo Textil del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) porque estaban buscando becarios para el laboratorio físico. Una compañera que ya estaba trabajando ahí les había hablado de mí y querían conocerme. Ya en cuarto año de la carrera, empecé mi formación y mi trabajo en INTI y sigo ahí desde entonces.

Su trabajo actual está vinculado a su carrera entonces.

Sí, desde el 2015 estoy en el Laboratorio Físico-Mecánico Textil de INTI Textiles. Estuve dos años y medio como becaria formándome en la ejecución de ensayos en fibras, hilados, tejidos, prendas, alfombras e indumentaria de protección y en la emisión de informes técnicos. También integré equipos de asistencia técnica a empresas, lo que me permitió aplicar los conocimientos que fui adquiriendo no sólo en INTI sino también en la carrera para la resolución de problemas específicos de la industria textil. Hoy en día, tengo un contrato con el INTI para desarrollar actividades en ese mismo laboratorio como profesional técnica.

¿Siempre tuvo la intención de mantener un promedio alto?

Es algo que se me fue dando. En el colegio siempre tuve un promedio alto pero cuando entré en la Universidad me mentalicé en que quizá mi promedio no fuera tan bueno e intenté que eso no fuera una prioridad para no frustrarme. Sí me parecía importante dedicarme tanto como pudiera para poder captar lo que mis profesores y mis compañeros tenían para enseñar para que cuando me graduara pudiera ser una buena profesional en mi área. En general, me gusta dar lo mejor de mí en todo lo que hago. Una cosa llevó a la otra y, de alguna manera, ese esfuerzo se vio traducido en mis notas también.

¿Qué es lo que espera para el futuro?

Nuevos desafíos y muchas satisfacciones como las que vengo teniendo hasta ahora. Tengo la intención de continuar mi formación con una maestría o incluso un doctorado. Estoy barajando algunas opciones, entre ellas una beca para formarme en Alemania (en donde hay laboratorios textiles y producción de textiles técnicos) para después volver y volcar todo lo aprendido en nuestro país y retribuir al Estado por la educación pública y gratuita de calidad que recibí en UTN.

¿Dónde le gustaría trabajar?

Me gusta mi trabajo actual aunque las tareas puedan ser muy rutinarias a veces. Lo interesante es que al estar trabajando en un instituto tecnológico existe la posibilidad de involucrarse en proyectos de investigación y desarrollo. Actualmente formo parte de uno en paralelo al trabajo habitual del laboratorio, y a pesar de que tiene sus complicaciones y frustraciones me encanta. Me gustaría participar en grupos multidisciplinarios para seguir aprendiendo y dar un aporte a la Argentina con nuestros conocimientos en conjunto.

¿Qué representa la UTNBA para usted?

La UTN para mí es el lugar del cual atesoro muchos recuerdos de noches pasadas cada semana durante 5 años no sólo aprendiendo, sino también conviviendo en un espacio con esas personas que increíblemente comparten intereses con uno. Siempre me sentí muy cómoda en UTN, como si estuviera en casa. Siendo ingeniera textil, la siento como esa casa que alberga a la familia de futuros textileros (somos pocos y nos conocemos todos) y fue el escenario donde se dio el nacimiento de muchas hermosas amistades que mantengo al día de hoy y que me completan en lo personal y en lo profesional también, como colegas. No tengo más que palabras de agradecimiento para con los excelentes docentes que he tenido y el personal no docente de la facultad que siempre ha estado más que dispuesto a darme una mano en todo lo que precisara. Siempre voy a recordar mi paso por la UTN con muchísimo cariño y con el gran respeto que merece tamaña universidad de ingeniería.