Estudiante de la Facultad se desempeña como Supervisora de Obra del Viaducto Mitre de AUSA

Yamila Pelullo es responsable de la gestión de los contratos de las empresas que participan en la obra del Viaducto Mitre y el contacto con los distintos Ministerios y Secretarías involucrados en el proyecto.

Publicada el 26 de febrero de 2019. Categorías: Graduados, Orgullo UTNBA, Todas las noticias. Etiquetas: , , , .

Yamila Pelullo comenzó a estudiar Ingeniería Civil en la UTN Buenos Aires en 2008. Hoy, a seis finales de obtener el título, se desempeña como Supervisora de Obra en el proyecto del nuevo Viaducto Mitre que se encuentra realizando AUSA.

“Me había anotado para estudiar arquitectura en la UBA  y en mi último año de secundario hice el UBA XXI, pero las veces que me tocó ir a Ciudad Universitaria no me sentí cómoda. Entonces lo más parecido que encontré fue Ingeniería Civil y me anoté en la UTN Buenos Aires. Hoy agradezco haber tomado esa decisión”, expresó Yamila Pelullo.

Cursó casi toda la carrera en la Sede Campus de la Facultad, salvo las últimas materias -que las hizo en la Facultad Regional Gral. Pacheco, por una cuestión de comodidad. “Estudiar en la UTN es como hacerlo en un secundario, porque vas siempre con tu grupo de amigos a la par”.

A partir de su tercer año como estudiante, con 20 años, Yamila consiguió su primer trabajo en una dependencia del Gobierno de la Ciudad, construyendo casas en distintas en barrios de emergencia, en la parte técnica. “Tenía que relevar las casas, ver que hacía falta, y seguir la obra. Después pasé a una consultora, a hacer edificios privados en Puerto Madero. Cuando dejé la consultora comencé a trabajar para el ejército. Se abrió un departamento para la renovación del ferrocarril, en la Línea Belgrano cargas, y apliqué. Luego seguí trabajando en la misma obra pero para una empresa privada, hasta que finalmente llegué a AUSA”, explicó Pelullo.

Ingresó a AUSA en abril de 2017, cuando se firmó la autorización de los Viaductos. La empresa no posee regularmente obras ferroviarias, está más centrado en lo civil, pero como al principio hubo que hacer el corrimiento de vías, Pelullo pudo aplicar sus conocimientos previos en el área. “Se formó una unidad de proyectos especiales con gente nueva, y todos los que entramos lo hicimos para estas dos obras, San Martín y Mitre. De hecho nuestros contratos son por el tiempo de la obra”, describió la Supervisora del Viaducto Mitre.

En un principio, ambas obras eran muy similares, aunque la del ramal Mitre era de menor tamaño por ser únicamente de doble vía nada más. El primer contratiempo que sufrió el proyecto surgió a raíz de una nueva directiva que suspendía la ventana de trabajo diurno. Al operar con el tren funcionando, el trabajo debe hacerse en ventanas. Cortar el tren durante un tiempo y trabajar.

Pelullo aclaró que contaban con una ventana nocturna, de 6 horas y una de día, de cuatro. Entonces se le pidió a la empresa que analizase qué se podía hacer con esta nueva condición “y nos propusieron hacer un cambio de proyecto. En lugar de ser un pórtico con vigas longitudinales se modificó a una monocolumna con dovelas transversales posteadas. Es un sistema que se usó por primera vez en Argentina y que en menos de un año nos permitió montar cuatro kilómetros de viaducto, independizándonos del servicio ferroviario”.

Su función como Supervisora de obra consiste en gestionar los contratos de las dos empresas involucradas en el proyecto.

Respecto al rol de la mujer en un ámbito que erróneamente se le atribuye a los hombres únicamente, la Supervisora de Obra  sostuvo que si bien es real “que una siente o ha sufrido el trato distinto por ser mujer, que es algo que existe y es innegable, también es una cuestión de actitud de  cada uno. Jamás me faltaron el respeto. Si me ha pasado de entrar a una reunión y ser la única mujer, y encima joven”.

La clave –continuó- está en no sentirse menos y demostrar lo que sabés y sos capaz. Por eso le digo, a todas las mujeres que quieran estudiar, que se animen. Que es una experiencia muy buena. Se siente muy bien estar en una reunión con 20 hombres y poder hablar y ser escuchada”.

Para finalizar, Pelullo aclaró que si bien la carrera es dura, “no necesitás ser un genio. Es larga y tiene su dificultad, pero lo que tenés que hacer es sentarte a estudiar. Darte cuenta de que la profesión es mucho más linda y amplia que la carrera. Cualquier ingeniero está capacitado para ser gerente de una empresa. Podés ser lo que quieras porque estás preparado”.

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