“Hemos logrado integrarnos al sistema y que el sistema nos reconozca”

El Dr. Walter Legnani, Secretario de Ciencia, Investigación y Posgrado de la Universidad, hizo un repaso del crecimiento del área a nivel nacional en los últimos 10 años.

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Por su carácter técnico y su origen obrero, la UTN fue históricamente considerada como una institución que formaba profesionales para la industria; ingenieros que se ensuciaban las manos.

Desde hace unos años, esta perspectiva cambió; no solo por parte del sector productivo, que hoy cuenta con graduados tecnológicos en cargos gerenciales, sino también en el ámbito científico-tecnológico, donde la Universidad ha logrado insertarse y ser reconocida.

 

El crecimiento, en números

El Dr. Walter Legnani, Secretario de Ciencia, Investigación y Posgrado de UTN, explicó que este fenómeno “se debe principalmente al trabajo en dos ejes: uno, es el crecimiento en la cantidad de investigadores y proyectos que se desarrollan en la Universidad. El otro, el fortalecimiento de los Doctorados”.

Concretamente, el Secretario señaló que los Centros de Investigación, la unid

ad institucionalizada que aglutina mayor cantidad de investigadores, pasaron de ser 16 en 2007 a ser 31 en la actualidad. Con este incremento, se duplicó la cantidad de investigadores calificados radicados en ellos, como  doctores y doctorandos. “La mejor unidad y de mayor prestigio son los Centros articulados con los Doctorados, -aportó el Secretario-. Los Doctorados no solo crecieron en cantidad, sino que están acreditados ante la CONEAU con la máxima categoría; tienen una buena cantidad de alumnos y son reconocidos tanto en el ámbito científico como en el académico”.

Legnani advirtió que “las empresas en nuestro país no tienen tradición de contratar la máxima formación en Ingeniería para sus puestos más importantes.  La cantidad de Doctores que se forman en el país fortalecen la planta docente y por consecuencia repercuten en la formación de grado”. En ese sentido, y en función del trabajo del Doctorado, mencionó la gran cantidad de acuerdos de cooperación entre la Universidad y otras instituciones, como CONEA, CONAE, INTI, INTA, CITEFA e incluso otras Universidades.

“Los Grupos de Investigación (unidad que precede al Centro) eran 18 en 2007; hoy son 66, -detalló Legnani-. Los grupos son el paso anterior a los Centros; se trata de un conjunto de investigadores de muy buena calidad que no cuentan aún con tanta infraestructura edilicia ni equipamiento. Por eso tienen menor cantidad o requerimiento de recursos humanos”.

El núcleo primario de investigación son los PID (Proyectos de Investigación y Desarrollo). “Al comienzo de nuestra gestión la UTN contaba con cerca de 70 proyectos de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) que eran evaluados internamente. A lo largo de estos años se ha logrado incrementar dicha cantidad a más de 700 proyectos, siendo todos evaluados en una primera etapa por los consejos de programas de la UTN y finalmente por evaluadores externos pertenecientes al banco de evaluadores del programa de Incentivos de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación para proceder a su homologación final. Esto le imprimió al sistema gran objetividad y rigurosidad. Es un crecimiento que no solo es cuantitativo sino cualitativo”, desarrolló Legnani.

El Secretario también destacó el notable incremento de estudiantes y jóvenes involucrados en Investigación, a nivel nacional; en términos cuantitativos, la Universidad pasó de tener 167 becarios en 2010 a tener 280 en 2015. “En Buenos Aires pasamos de 108 en 2010, a 240 este año”, precisó.

Legnani además destacó herramientas como el programa Viajes y Eventos Científico-Tecnológicos, implementado en la UTN Buenos Aires. “Todas las Facultades apoyan la movilidad, pero en Buenos Aires se organizó un sistema institucionalizado con dos convocatorias anuales”, explicó, y agregó: “Todos nuestros proyectos de investigación reciben más apoyo económico que el promedio de lo que reciben las demás Universidades en el país; entre el doble y el triple”.

El Secretario enfatizó en el trabajo realizado en materia de formación: “Estamos apostando muchísimo a la formación de recursos humanos. En la actualidad, alrededor del 40% del presupuesto destinado a Investigación en la UTN está dirigido en ese sentido, ya sea con becas de alumnos, becas de jóvenes graduados y becas de formación de posgrado, -sostuvo Legnani-. No hay otro sistema universitario en Argentina que haya logrado este desempeño. Y eso se debe al interés de la institución; del Rectorado pero también del conjunto de Decanos que, luego de los primeros procesos de CONEAU, allá por 2005 entendieron que había que dedicarse a investigar. Tomamos un compromiso que se ve también reflejado en el apoyo presupuestario”.

Modelos ejemplares

Legnani explicó que no necesariamente las Facultades Regionales más grandes en términos cuantitativos son las que logran conformar modelos de investigación exitosos; “hay casos como el de las Facultades Regionales Delta, Concepción y Bahía Blanca. No son tan grandes, tienen buena calidad y cantidad de investigadores, y cuentan con Centros y con Doctorados de buen nivel”.

En este sentido, mencionó algunos ejemplos: “Concepción del Uruguay es un modelo de Facultad pequeña con buena investigación; importó investigadores y conformó grupos de referencia.  Por ejemplo, cuentan con un referente a nivel mundial en maderas como Juan Carlos Piter. También hay profesionales destacados en la parte de Plasmas, investigadores que hacen modelado para el Río Uruguay. Es una Facultad que apostó y tiene una investigación interesante, con gente posgraduada. E incluso en su momento la Facultad becó a docentes y funcionarios, para aliviar la carga laboral para puedan finalizar sus posgrados, y eso les ayudó muchísimo”.

Legnani agregó que “Córdoba y Buenos Aires son Facultades grandes con buena cantidad y calidad de investigación. Santa Fe también: tiene un modelo muy interesante, desde hace tiempo ya. Y la Facultad Regional de Bahía Blanca conforma un buen modelo también; sin ser una de las Facultades más grandes, tiene gente muy valiosa, insertos en todas la redes; mecánica computacional, medioambiente, calidad de aguas, entre otras”, dijo el Secretario, y comentó que tanto Santa Fe, como Delta y San Francisco trabajan con los polos tecnológicos regionales.

“Lo que se ha logrado, gracias al trabajo de todas las Facultades es integrarnos al sistema nacional de ciencia y tecnología. La UTN tiene una identidad muy particular, y una idiosincrasia muy particular. Hemos logrado integrarnos al sistema y que el sistema nos reconozca. Y que internamente se empiece a valorizar este esfuerzo. Eso marca un antes y un después; antes cuando ibas a una reunión eras el hermanito pobre, el que venía de una Universidad con poca investigación,  y hoy eso cambió. Ya no somos la escuelita; tampoco a nivel profesional. Desde hace ya varios años nuestros graduados ocupan importantes lugares, en cualquier empresa del ámbito nacional e internacional, y en instituciones del ámbito público y privado”.

Legnani subrayó que “es tan buena la integración con el sistema nacional que el CONICET generó los centros de investigación tecnológica (CIT), proyección de un instituto futuro de investigación de doble dependencia; tenemos uno en San Nicolás; uno en Santa Cruz, uno en Villa María, y vamos a tener uno en San Rafael. El CONICET en las zonas desfavorables nos busca a nosotros para poner la semilla y hacer germinar la investigación”.

La regionalización como característica fundamental

La UTN fue desde sus inicios planteada como una Universidad federal; esto es, con una fuerte impronta de trabajo orientado a generar impacto local y regional. “Casi toda la investigación que se realiza desde las distintas Facultades de la UTN está vinculada a cuestiones o problemas de la Región; la territorialización también se da en el ámbito de la investigación, -sostuvo el Secretario-. Todas resuelven problemas que afectan a la región, desde sistemas de riego, a programas de industria alimenticia, transporte, entre otras. Por ejemplo, en Tucumán tenían el problema del transporte de la caña de azúcar, que se hace en unos carromatos muy anchos. Esto provocaba un serio problema en las rutas. La Facultad local diseñó un modelo de tránsito que orientó este tipo de transporte fuera de las horas pico, y con eso evitó una gran cantidad de accidentes viales. En Concepción del Uruguay diseñaron infraestructura resistente a tormentas para la industria avícola de la región. Santa Fe desarrolló durante mucho tiempo viviendas de interés social; construían barrios completos de bajo costo en zonas donde no había viviendas dignas. Bahía Blanca desarrolló un sistema para disminuir el ruido de los motores de los extractores de aire de la industria, y también realizó estudios de mecánica para detectar el causante de que se rompieran los embragues de un tipo específico de transporte que se usa en la región. Descubrieron que agregando un centímetro más a la pieza evitaban este inconveniente y resolvieron uno de los problemas que tiene el transporte en la zona”, enumeró.

Lo que viene

El secretario adelantó que su área está trabajando en la implementación de un plan de mejoras con Ministerio de ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, el  Plan de Mejoras de la Función Investigación, que se enmarca en el Programa de Evaluación Institucional (PEI) del Ministerio.

“En ese proceso, se han generado muchos indicadores; uno de ellos hace referencia a lo que se produce a nivel país y a nivel UTN. El promedio de trabajo a nivel país por investigador está en 0,12, mientras que en la UTN está en 0,20, -aseguró-. No sólo incrementamos terriblemente la cantidad de grupos, proyectos y becarios, centros y doctorados, sino que la producción empieza a reflejar eso”.

Otro de los datos que se desprenden de este relevamiento es “la necesidad abrumadora de contar con más dedicaciones exclusivas. Buenos Aires tendría que tener 30 veces la cantidad que tiene;  con los recursos con los que se cuentan, es asombroso lo que se está haciendo. En nuestra Universidad una persona sin dedicación exclusiva investiga por su compromiso con la Facultad y por las ganas también de hacerlo. Las condiciones ideales indicarían que esa persona debería tener dedicación exclusiva y algún estudio de posgrado también”, indicó.

Como ejes a trabajar en el futuro, Legnani apuntó: “necesitamos fortalecer la planta docente, y la comunicación. También crecer en infraestructura pesada; grandes laboratorios, con grandes superficies y equipamiento de primer nivel, -detalló-. Mejoró la infraestructura de muchas de las Facultades Regionales, pero quizás es una deuda pendiente la infraestructura orientada a la Investigación”.

El Secretario agregó que “hace falta un mayor intercambio para alumnos e investigadores”, y destacó “la importancia de que el estudiante cuente con oportunidad de investigar,  incluso aunque sepa que se dedicará a una actividad profesional de Ingeniería. Pero en algún momento hay que mostrarle esa posibilidad, ya sea como oferta de cursos en materias electivas, invitarlo a participar en seminarios, jornadas de jóvenes investigadores, entre otros. El progreso es espectacular, pero todavía falta”, concluyó.