#MujeresTecnologicas Día Internacional de la Mujer, tres historias para homenajearlas

Son una becaria, una coordinadora de tutores y una estudiante de Ingeniería Naval. Tres apasionadas por la Ingeniería que invitan a seguir su camino.

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La Ing. Julieta Lois Milevicich es becaria del Doctorado en Ingeniería, con mención en Tecnologías Químicas de la UTNBA; la Ing. Cecilia Rodríguez, es coordinadora de tutores de Ingeniería Química; y María Junco es estudiante de Ingeniería Naval. Tres representantes de la Facultad, a través de las cuales la UTNBA quiere homenajear a todas las mujeres en el Día Internacional de la Mujer.

Milevicich llegó a la Facultad tras un intercambio que realizó en Alemania: “al que ahora es mi marido lo conocí en ese país, en un intercambio de estudiantes de UTN. Él me propuso hacer el proyecto final juntos, en la UTNBA porque él era de Avellaneda y este era un punto intermedio. Acá hice todo quinto año y volví para hacer el Doctorado. Ahora los dos somos ingenieros químicos y docentes en esta Facultad Regional”.

Por otro lado, la Ing. Rodríguez vivía y estudiaba en Mar del Plata hasta que su familia tuvo que mudarse a Buenos Aires por cuestiones laborales: “Había empezado a estudiar en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Llegué a la UTNBA por recomendación de familiares y de gente que conocía acá en Buenos Aires. Casi no conocía la Ciudad, no tenía idea de lo que era la educación universitaria acá”, recordó.

Si bien Rodríguez no quería mudarse de ciudad y de Facultad, el ingreso a la UTNBA la sorprendió: “Venía enojada con venir a vivir a Buenos Aires, no me gustaba mucho la ciudad, tenía mis amigos en Mar del Plata, todos mis grupos estaban allá. Pero cuando llegué a Buenos Aires la Facultad era muy diferente a lo que yo pensaba, armé un grupo de amigos en seguida, y cursar no fue tan complicado. La Universidad de Mar del Plata en aquel momento era muy chica, éramos muy pocos alumnos y todo el mundo se conocía. Pero acá la verdad es que eso se mantiene. Así que no sufrí el cambio”.

Por su parte, María Junco cursó sus estudios secundarios en la Escuela Técnica Nº 09, Ing. Luis Huergo, en el que la mayor parte de sus docentes eran egresados de la UTN. Si bien no tenía familiares ni conocidos que hubiesen estudiado en la Facultad, el incentivo de sus profesores fue clave en el momento de decidir dónde continuar su formación.

“Cuando me anoté en la Facultad no sabía si seguir Ingeniería Mecánica o Naval. Fui a las charlas previas que les dan a los aspirantes que van a entrar a la UTNBA, para las dos carreras. La de Naval me interesó y me decidí a probar, a ver de qué se trataba. Me gustó mucho la carrera, somos poquitas mujeres: empezamos 6 y ahora seremos 2 o tres en todo 5º año”, aseguró Junco.

Las ingenieras en el campo laboral

La Ing. Rodríguez aseguró que en su desarrollo profesional no sintió que su condición de mujer la perjudicara: “Mi primer trabajo fue de supervisora en una planta en la que tenía a cargo hombres, operarios. Nunca pensé que yo como mujer iba a tener ese puesto de trabajo porque creía que no tomaban mujeres. Pero me tomaron igual y ocupé ese cargo durante 10 años. En realidad creo que es más lo que uno cree que lo que piensa la sociedad o lo que en realidad es. Creo que ya estamos muy avanzados en ese sentido”.

En cambio, la Ing. Lois Milevicich recordó que en su primer trabajo atravesó situaciones de machismo: “A mí me pasó al revés. Era analista de laboratorio en un frigorífico y había horarios en los cuales no podía salir del laboratorio porque era un acoso de silbidos y gritos impresionante. No quería salir. Ni mi compañera ni yo. Nos quedábamos encerradas hasta volvían a entrar a trabajar y ahí podíamos cruzar tranquilamente el patio”.

“Después –continuó- entré a trabajar a una empresa multinacional, en la que tienen otras políticas de recursos humanos, y obviamente no se toleraban este tipo de comportamientos pero sí veía diferencias entre los hombres y las mujeres: En mi grupo de trabajo había una mujer con hijos chicos y la he visto tener que salir corriendo a las cuatro de la tarde porque el marido la llamaba y le decía que no podía ir a buscarlos. En cambio, los hombres del grupo, aún teniendo chicos, podían hacer planes después del trabajo. Todavía hay diferencias como la licencia por paternidad, que debería durar lo mismo que una por maternidad, para que los dos se puedan hacer cargo”.

En ese sentido, la becaria consideró que “en la UTN no se marca tanto la diferencia. Mis papás trabajan los dos en la UTN General Pacheco y mi mamá tuvo dos hijas y pudo conservar su trabajo”.

Por su parte, María Junco destacó que el trato entre compañeros y docentes es bueno, pero “a veces se marca cierto favoritismo por parte de los profesores hacia las chicas, y quizás los chicos pueden pensar que a las chicas se les hace más fácil por ser mujer solamente. Algo que no debería existir, pero a veces existe, más que nada en los primeros años”.

La estudiante de 5º año de Ingeniería Naval destacó que cuando comenzó la cursada, la primera asignatura la dictó “una profesora que era ingeniera Naval, y eso ya te da otra visión porque pensás que si ella pudo trabajar de esto, vos también vas a poder. Te incentiva a seguir”.

Traspasar barreras

Si bien las carreras de Ingeniería tradicionalmente fueron elegidas por hombres, el porcentaje de mujeres se mantuvo en torno al 20 por ciento en los últimos 10 años. A pesar de ser una minoría, las Ing. Rodríguez y Lois Milosevich coincidieron en que no sintieron diferencias tanto en el trato tanto con alumnos como profesores.

“Yo empecé cursando en Ingeniería Eléctrica y en Mecánica – especialidades en las que el número de mujeres es inferior al que registra Ingeniería Química- y con los compañeros no hubo ningún problema, el trato siempre fue cordial”, sostuvo Milosevich.

Rodríguez coincidió y agregó que “uno pasa mucho tiempo con ellos, muchas horas y muchos años. A mí la Facultad me ha dejado amigos para toda la vida. Es el día de hoy que me sigo viendo con los que eran mis amigos cuando cursaba y demás”.

Las tutorías

La Ing. Cecilia Rodríguez es coordinadora de tutores, los cuales se encargan de acompañar a los alumnos que ingresan a la Facultad: “La intención es acompañarlos académicamente. Los estudiantes vienen de un régimen secundario que es totalmente diferente a lo que es la Universidad, en donde tienen que cumplir con ciertas fechas, reglas, normas, tienen que informarse, tienen que entenderlas”, sostuvo.

“El tutor está para acompañar al alumno a que esa transición no sea tan difícil –continuó- y que por ejemplo no le pase de perder una materia porque se olvidó de anotarse, no pierda un final porque se olvidó de inscribirse; que no llegue a rendir un final y no lo pueda hacer porque no figura en actas”.

Si bien los tutores acompañan a los alumnos durante el primer año de la carrera, “la realidad es que en Ingeniería Química no hay tantos alumnos y uno sigue en contacto toda la vida con los alumnos. Te los cruzás como docente en las materias que dictás, te los cruzás por los pasillos y terminás contestando preguntas sobre qué materia les conviene cursar o qué electiva les conviene hacer; te comentan sobre el trabajo o sobre oportunidades laborales, entonces al final uno termina tutoriando al alumno casi hasta que se recibe”.

Rodríguez es, además, ocente de primer año en tres asignaturas, por eso se relaciona con los docentes, con los que se reúne a principio de año para recibir un feedback general. Cuando advierten  casos de alumnos que están “muy desorientados, se conversa. A veces lo que no ve un tutor porque no está todo el día en el curso, lo ve el docente y lo comenta con el tutor”, explicó Rodríguez.

Promover la Ingeniería entre las mujeres

Julieta Lois Milosevich consideró que para incrementar el número de mujeres que estudian Ingeniería, “la UTN podría colaborar con las escuelas primarias porque los chicos tienen una curiosidad innata. Sería bueno que a través de algún programa se visiten las escuelas y se les muestre lo que es la Ingeniería y la Ciencia a los chicos más chiquitos. Si se les fomenta esa curiosidad de pequeños, si uno fomenta ese amor por la ciencia o por lo técnico, cuando sean grandes van a querer abocarse a este tipo de carreras”.

“Por otro lado, – continuó- me he encontrado con mucha gente que te dice que Ingeniería es muy difícil. Y quizás la carrera les gustaría si la cursaran, pero no se animan ni siquiera a empezar porque tienen miedo de no poder con eso”.

Por su parte, María Junco sostuvo que las charlas informativas que cada carrera ofrece a los estudiantes de 5º y 6º año del secundario son importantes para incentivar a los alumnos, por lo que consideró que “sería una buena idea que junten a todos los cursos de 5º y 6º año y que les den una charla con un representante de cada especialidad para que les hablen un poco de sus carreras. Porque la mayoría se anota en Ingeniería. Es importante que tengan en cuenta a la UTN”.